Cuando entramos de lleno en la Pasión de la Semana Santa, la esperanza de que la guerra en Oriente Medio llegue a su fin, parece cobrar más fuerza que nunca.

La inicial tregua marcada por el presidente americano, ha derivado en los últimos días en declaraciones cruzadas, tanto desde EEUU como desde Irán, sobre la intención da ambos, de finalizar el conflicto bélico.

El presidente Trump ha manifestado que tiene intenciones de abandonar la zona, aunque no lleguen a ningún acuerdo. Ante la esperanza de que estas declaraciones se materialicen, los mercados de renta variable lo han celebrado con subidas en torno al 3% en una sesión, tanto en EEUU como en Europa,que reduce prácticamente a la mitad, las pérdidas acumuladas desde el comienzo de la guerra.

El índice que más había caído, el Nikkei en Japón con un -13,23%, ha subido en una sola sesión casi un 6%, lo que también hace que haya recuperado en una sesión casi el 50% de todo lo perdido en el mes de conflicto.

La enorme volatilidad también se ha notado en el precio del barril de petróleo, que antes de las declaraciones, su precio se movía entre los 115 y 120 dólares, lo que suponía un 60% de subida desde los precios anteriores a la guerra, pero que finalmente ha bajado hasta los 100 dólares en horas, lo que supone una recuperación de casi un 20%, dejando la subida desde mínimos en torno al 40%.

A partir de ahora, suponiendo que realmente el conflicto bélico llegue a su fin en los próximos días, o semanas, la incertidumbre se ciñe sobre cuando se va a abrir realmente el estrecho de Ormuz, que es lo importante, para estabilizar el precio del petróleo. Una vez aclarado ese punto, lo siguiente será estimar el impacto que tendrá en la inflación y los crecimientos económicos, el nuevo precio del barril de petróleo, que como decimos, está un 40% por encima de las estimaciones para este año.

El barril de petróleo a junio se paga en torno a 98 dólares, lo que nos confirma que vamos a ver meses por delante, hasta que el precio vuelva a niveles anteriores al conflicto. Por ello, el comportamiento de los distintos activos en los mercados de capitales, tras la euforia inicial de estas sesiones, dependerá mucho del impacto real en la economía.

En conclusión, los mercados y por ende los inversores que los siguen en el día a día, han pasado de sentir el sufrimiento de la Pasión, a la esperanza de la Resurrección, en esta Semana Santa, para vivirla con la intensidad que la caracteriza.

Feliz Pascua de Resurrección y esperemos, que también podamos felicitarnos la semana próxima, porque el conflicto bélico ha terminado, lo que nos ayudar a volver a normalizar las economías y los mercados.