Llegamos a la última semana de abril, en plena temporada de publicación de resultados y sin que el conflicto en Irán haya salido de su letargo.

La presión sobre las partes está aumentando sustancialmente, dado que los informes de los analistas, vaticinan daños económicos importantes, si el estrecho de Ormuz no se abre, tras casi ocho semanas cerrado.

La estanflación no es el mayor problema, sino que empieza a serlo la falta de suministros energéticos e incluso lo que puede afectar a zonas agrícolas, lo que puede provocar escasez de bienes agrícolas de primera necesidad, para países y personas muy vulnerables.

Como ha sucedido desde que comenzó el conflicto, los mercados de capitales se mueven de forma inversamente proporcional al precio del barril. Cuando este sube, los mercados bajan y a la inversa. Por el momento, se mantiene en el entorno de los 100 dólares, pero si esto se alarga y se aproxima a los 120 dólares o lo supera, los analistas tendrán que volver a revisar sus informes, en forma de mayor aumento de la inflación, caída de los crecimientos económicos y de los activos más vulnerables.

Por el momento, la temporada de resultados en EEUU, tanto en el sector financiero la semana próxima o en compañías como Tesla, esta semana, están cumpliendo las previsiones, lo que está ayudando a mantenerse los índices son subidas. De hecho, esta semana han vuelto a marcar máximos históricos, tras los marcados la semana anterior. Los datos de empleo y actividad empresarial en EEUU, sigue reflejando fortaleza de la economía, aunque la inflación haya subido al 3,3%, como estaba previsto.

Por el contrario, en la Zona Euro, el impacto económico de la crisis energética que está provocando el conflicto, está siendo mayor que al otro lado del Atlántico, lo que también reflejan las cotizaciones de las acciones. De ahí que una normalización de Ormuz, pueda favorecer más a los mercados europeos.

Lo que también está llamando la atención, es el buen comportamiento de las pequeñas compañías en EEUU, que lleva a su índice Russell ha subir más del 12% en el año. Por tanto la principal conclusión a la que podemos llegar tras la finalización de los primeros cuatro meses del año, es que la parte americana de las carteras, está teniendo un comportamiento muy superior a la Europea, lo que confirma, que las carteras deben estar diversificadas y mantener las estrategias marcadas, según el horizonte temporal y los niveles de riesgo aceptados.

Los inversores que este año, abandonaron los activos americanos, por su mal comportamiento el año anterior y se han ido con todo a Europa, por su buen comportamiento, están comprobando el error de dicha estrategia, lo que claramente del puede beneficiar, como un aprendizaje para el futuro.

Lo que nos depara para las próximas semanas, será algo muy similar a lo visto en la semana que estamos cerrando, las noticias de la evolución de las negociaciones entre las partes del conflicto seguirán teniendo impacto en los mercados, pero también lo tendrán los resultados empresariales, que finalizarán en torno al 20 de mayo, con las cuentas de Nvidia, así como los datos macro que se vayan publicando, que ya recogerán el impacto de la crisis energética.