El pasado lunes, el presidente americano sorprendió al mercado con el anuncio de una tregua en los ataques a Irán de cinco días, y a punto de vencer la tregua, la ha ampliado hasta el día 6 de abril.
La sorpresa del mercado el pasado lunes, llevó a los índices bursátiles a darse la vuelta de forma vertiginosa, recuperando las caídas y cerrando con subidas importantes. Durante el resto de sesiones, la volatilidad ha sido máxima, en los principales índices bursátiles del mundo.
El precio del barril de petróleo ha sido el driver que ha dirigido el comportamiento de las bolsas, como auténticos vasos comunicantes. La subida del petróleo ha provocado caídas en los índices y a la inversa. Lo mismo ha sucedido con la renta fija, el oro o el dólar, que se han comportado como lo venían haciendo hasta ahora, siendo el dólar el refugio cuando el petróleo sube.
Cuando vamos a cumplir el mes del comienzo del conflicto, las negociaciones que el presidente americano ha querido poner en marcha, con el anuncio de la tregua, no parecen haber llegado a ningún avance que tranquilice a los mercados.
Los analistas consideran que los acuerdos van a ser complejos y que van a llevar tiempo, aunque la esperanza se mantiene en que se pueda abrir el estrecho de Ormuz, mientras se mantengan las negociaciones.
El hecho de que EEUU esté desplegando militares en la zona, así como las amenazas de Irán, hacen que nadie a ciencia cierta sepa que nos vamos a encontrar el próximo fin de semana e incluso la próxima semana, por mucho que Trump haya alargado la tregua.
El paso de los días y las semanas, sin una fecha clara de solución, está aumentando la tensión en los mercados, que las estrategias de corto, sabemos que saben aprovechar muy bien, para generar desconcierto en los inversores menos experimentados, ante el aumento de la volatilidad, que lleva a caídas abultadas en algunas sesiones.
Esta crisis, al igual que todas las anteriores, repite patrones, que hace fácil aprovechar oportunidades para los pacientes y experimentados, al tiempo que provoca pérdidas irreversibles a los impacientes, temerosos o menos experimentados.
Empieza la Semana Santa, con ella la Pasión, que no sólo será real en nuestras calles e iglesias, sino también en los mercados financieros, por lo que podremos vivirla con mucha intensidad espiritual, para fortalecernos en la Fe, la Esperanza y la Caridad, activos que siempre dan rentabilidad positiva en el medio y largo plazo.

