La última semana de octubre ha visto profundizar los ajustes y caídas del sector tecnológico, tras los resultados decepcionantes que buena parte del sector.

A todas luces, estaba claro que el sector de la tecnología no podía seguir batiendo los resultados, trimestre a trimestre. Las exigentes valoraciones han llevado a que los resultados publicados, no se ajusten a lo esperado provocando caídas importantes. Hasta el momento, los damnificados más llamativos son Alphabet, Amazon e Intel. Por el contrario, Microsoft si ha cumplido con las expectativas, dejando en evidencia a quienes pensabas que las empresas de software estaban en declive.

Por otro lado, la buena noticia es que las correcciones del sector tecnológico y por tanto la salida del capital, se está desplazando hacia la renta fija o hacia otros sectores, que hasta ahora no recibían el capital que se merecía, y con ello el alza en sus valoraciones. El sector salud es uno de ellos, que ha visto este mes de octubre subir sus valoraciones de forma importante.

Todavía quedan varias compañías del sector tecnológico a la espera de que se publiquen sus resultados, de hecho, Nvidia será la última, sobre mediados de noviembre. Una vez que finalicen las publicaciones y los analistas realicen su informe de daños, sabremos si las caídas van a ser más profundas o si habrá sido una sana realización de beneficios.

En cualquier caso, una cartera bien construida y prudente, más que nunca, debe estar diversificada en sectores, valores y estrategias de gestores diferentes, con la gestión flexible y activa, para bajar la volatilidad y con ello, aprovechar las enormes oportunidades que hay en muchas empresas, olvidadas hasta ahora por el mercado.

Los gestores consideran que los próximos años van a ser muy decepcionantes para los inversores en gestión pasiva, que invierten en los índices, porque los más importantes del mundo, están muy expuestas a la tecnología, lo que les hace muy vulnerables y con una enorme volatilidad, que muchos inversores particulares, ni siquiera saben, porque se ha visto más seducidos por los cantos de sirena de quienes ganan dinero con esos vehículos, al centrarse sus bondades, sólo en las comisiones y en las rentabilidades de los últimos años, que claramente distorsionan el comportamiento real de los índices. Para ejemplo, la crisis de las punto com en los años 2000, la caída del Nasdaq de un 80%, costó 15 años recuperarlas, cuando la gestión activa recuperó las caídas en cuatro años. 

Aviso a navegantes, los gestores consideran que la próxima década, para el S&P 500 será de rentabilidad negativa o neutra, sin contar la inflación.