La semana ha estado marcada por la cumbre de la ONU en Nueva York, al tiempo que se hacía coincidir con dos reuniones clave de EEUU con China e Irán.
La expectación ha estado centrada en la reunión entre el presidente Trump y Xi Yinping, que había sido preparada por sus equipos, con una reunión previa, en la que se produjeron avances importantes, sin generar fricciones en los asuntos más delicados que les ocupan. El presidente americano ha tratado al dirigente chino con los máximos honores que se le conceden a un jefe de Estado, como muestra del momento de entendimiento en el que se encuentran.
Ambos se necesitan para avanzar en asuntos clave como el desarrollo de la IA o en encontrar vías para solucionar la crisis energética actual. De ahí que todo haya transcurrido sin grandes titulares ni declaraciones oficiales expresas, sino en un marco de discreción y positivo optimismo en seguir dando pasos.
Por el contrario, el encuentro entre Irán y EEUU ha sido menos pacífico, sobre todo tras la intervención del presidente americano en la ONU, atacando y amenazando de forma expresa a Irán, si en esta ocasión no consiguen el ansiado acuerdo.
Al margen de la polémica intervención, los negociadores han seguido trabajando y la información que se dispone es que están avanzando en que el proceso definitivo de paz tendría varias fases, donde la primera pasaría porque EEUU levante el bloqueo a los puertos iraníes. Lo cierto es que la situación de Irán se está complicando desde el punto de vista económico y al presidente americano no le vendría mal alguna buena noticia, en este conflicto, de cara a las elecciones de mitad de mandato el martes 3 de noviembre.
Las buenas noticias que han llevado al petróleo a bajar de los 100 dólares en algún momento de la semana han sido, que Arabia Saudi ha reanudado las operaciones en su oleoducto Este- Oeste y con ello las exportaciones desde el puerto de Yanbu en el mar rojo. Por otro lado, Qatar ha vuelto a enviar importantes cantidades de gas por el estrecho de Ormuz, todo ello a la espera de ver si hay avances creíbles en las negociaciones entre Irán y EEUU, que permitan restablecer la normalidad en dicho estrecho, de forma definitiva.
Mientras tanto los mercados de renta fija han vuelto a marcar máximos de los últimos años, con el bono americano tocando el 5,20%, situación que también presiona a la administración Trump en la negociación.
Los mercados de renta variable han querido cotizar al alza la esperanza de avances en las negociaciones, con el sector tecnológico subiendo con fuerza y dejando al índice americano a las puertas de los máximos.

