El sector de la inteligencia artificial está siendo un imán que atrae inversiones billonarias desde hace años, en un sector en el que los expertos consideran que no es oro todo lo que reluce y que falta por saber quienes van a ser lo ganadores.

Hablar de inversiones en inteligencia artificial, ha pasado de ser una caja en la que cabía todo, desde los materiales que se necesitan para fabricar la tecnología, pasando por las empresas que fabrican esta tecnología, hasta llegar a las empresas que la ponen en práctica. Desde hace años, todas valían en las carteras que no querían perderse la ola de la IA.

Varios años después y ante la mayor revolución de la historia, incluso por delante de la revolución industrial, según muchos especialistas, ya no todo vale y ahora toca separar la paja del grano, en cada uno de las actividades imprescindibles para su desarrollo, como son infraestructuras, centros de datos, chips etc.  Algo nada sencillo ni para los experimentados analistas y gestores, no digamos para los inversores particulares.

En estos últimos meses las empresas fabricantes de chips, han visto subir sus cotizaciones, hasta niveles de exuberancia irracional, que parecen haber llegado a su techo. El líder mundial de fabricación de estos chips , Taiwan Semiconductor Manufacturing ( TSMC) ha publicado unos resultados con unas ganancias un 77% superiores al trimestre anterior, pero que al mercado no le han parecido suficientes, provocando caídas en todo el sector. Para muchos analistas lo que está sucediendo es que las expectativas han ido más deprisa que los fundamentales de las compañías, por lo que la gran pregunta es cuánto del crecimiento futuro, ya está descontado en las cotizaciones actuales.

Con estas caídas, Corea del Sur está siendo el mercado bursátil más castigado, por la exposición que tienen a este sector. De hecho el regulador se ha visto obligado a suspender la cotización de varios vehículos de inversión, para frenar las fuertes caídas que sufrían. El peso que están adquiriendo los fondos indexados y algunos productos financieros apalancados, que dependen directamente de la evolución del sector, están siendo una fuente enorme de vulnerabilidad, que provoca pérdidas enormes a los inversores que colocan sus ahorros en ellos.

Ese aumento de la volatilidad afecta también a la gestión activa, pero en menor medida, de ahí que los inversores que tienen su cartera fuera de la gestión activa, tienen menor impacto e incluso mayores oportunidades,que los gestores activos pueden aprovechar, en circunstancias como las actuales.

A diferencia de hace años, ahora los gestores activos seleccionan con mayor criterio y visibilidad, las compañías que se van a ver beneficiadas del imparable avance de la inteligencia artificial, al incorporarla en sus procesos, para conseguir mayor eficiencia y rentabilidad, que redunde en aumento de sus cotizaciones. Estas compañías están al margen de la euforia desmedida en todo lo que rodea a la inteligencia artificial, lo que reduce los riesgos de caída en sus cotizaciones.

Que se vaya enfriando la euforia en ese sector, es muy bueno para el resto de sectores, como por ejemplo el de salud, de los que se habían olvidado los inversores y que ya desde mediados de junio, están viendo que son más atractivos por sus valoraciones.

Digna de mención es también la situación que atraviesa IBM, que es síntoma de como el software esta siendo desplazado por la IA, con unos resultados muy decepcionantes, que le provocaron caídas superiores al 20%, en lo que ha sido su mayor caída en una sesión en los últimos 58 años.

También lo es menciona que SpaceX, la popular empresa que salió a bolsa con un glamour al estilo Hollywood, pero sin consistencia desde el análisis fundamental, ya ha entrado en pérdidas para los inversores, dado que salió a cotizar a 135 dólares y apenas supera los 131. Tal vez este fiasco, que no parecía tal en las primeras sesiones de cotización, porque los colocadores tienen obligación de cuidar el valor, sirva una vez más de ejemplo, para separar el marketing de las salidas a bolsa, de las valoraciones correctas de las compañías, que se deben incorporar en las carteras de inversión.

Los buenos datos de inflación tanto en EEUU, que baja al 3,5%, como en la Zona Euro, que baja al 2,8% alivian la presión de ver subir el petróleo más de un 18% desde los mínimos de las últimas semanas, ante el aumento de las tensiones entre EEUU e Irán, en plenas negociaciones, pero con el escollo de quién va a dominar el estrecho de Ormuz.

Los expertos confían en que sea cuestión de días el que de nuevo cesen las hostilidades y que se restablezca el tránsito por el estrecho, lo que ayudaría a los mercados a recuperar la tranquilidad que necesitan, para seguir centrándose en los resultados empresariales y los datos macro.