Los asuntos geopolíticos han vuelto a poner de manifiesto los previsibles comportamientos del presidente americano, dentro de su imprevisibilidad.
El pasado fin de semana, justo antes de la festividad americana de Martin Luther King, el presidente Trump elevó a niveles extraordinariamente beligerantes, su deseo de hacerse con Groenlandia. Los miembros de la Unión Europea, en reunión de urgencia, tomaron varias decisiones, para no dejarse avasallar, que de haberlas tenido que poner en práctica, habrían enterrado la OTAN.
Contra los países que habían mostrado su oposición a las intenciones de Trump, también pesaba la amenaza de nuevos aranceles del 10%.
Toda esta polémica se desinfló el jueves, tras la intervención del presidente americano en el foro de Davos, donde afirmó que ya no tenía intención de hacerse con Groenlandia a la fuerza y que retiraba la amenaza de los aranceles. Lo que si se llevó es un acuerdo, del que según parece conseguirá tener más poder militar en la isla, con la presencia una base militar, así como acceso a los minerales, que, a fin de cuentas, era lo que siempre quiso.
Con las tensiones en Irán ha sucedido lo contrario, de no intervenir abiertamente en los conflictos internos, ha anunciado que tiene una flota enorme en las aguas del entorno.
Los mercados de capitales reaccionaron con recortes en los primeros días de la semana, para volver a recuperar los niveles previos tras el anuncio de la desescalada de tensiones con Europa.
Aunque las bolsas claramente ya le van cogiendo la medida a las idas y venidas de Trump, lo cierto es que pone tan al límite de situaciones graves y de consecuencias imprevisibles, que la incertidumbre se instala en los mercados, con algo permanente, con la alerta de que algo que se pueda romper, pero sin reaccionar de forma brusca de antemano.
La lección que aprendieron el pasado mes de abril, se mantiene muy presente, para no sobre reaccionar a cada declaración, sino esperar varios días e incluso tener reacciones muy moderadas.
La semana próxima será de nuevo apasionante, no sólo por la evolución de lo que está sucediendo en Irán, sino porque el miércoles se reunirá la Reserva Federal americana y generará mucha expectación comprobar si el presidente Powell se va a dejar influir por la fuerte presión que está ejerciendo el inquilino de la Casa Blanca sobre su persona, para que baje los tipos de interés, o se mantendrá fiel a lo que los datos macro le aconsejan, que en principio sería mantenerlos.
Para los expertos un crecimiento de la economía americana ligeramente por encima de lo esperado y una inflación que parece bajo control, no son datos que obliguen a precipitar una nueva bajada de tipos.
Veremos la decisión que toman y sobre todo, la argumentación posterior sobre la decisión, así como la visión de la realidad de la economía americana, que maneja la Reserva Federal. Los mercados están más atentos a comprobar que la institución sigue siendo independiente, que a la decisión en sí misma.

