A las puertas del comienzo de la Semana Santa, entraremos la semana próxima en la cuarta de conflicto, tras dejar atrás, la que más incertidumbre ha vivido, tras el comienzo de la guerra.

El ataque de Israel a infraestructuras energéticas iranies, el pasado miércoles, sin consentimiento de EEUU, llevó al petróleo, de nuevo, a niveles cercanos a los 120 dólares, con el consiguiente temor para los analistas e inversores, de que la escalada de violencia se pudiese descontrolar.

Las recuperaciones de las bolsas, en las primeras sesiones de la semana, se vieron anuladas por las caídas, tras el aumento de la tensión en el conflicto. El presidente americano se vio obligado a intervenir, aclarando que dichos ataques se habían realizado sin apoyo americano, al tiempo que se “amonestaba” a Israel por los mismos.

El presidente americano, también ha vuelto a anunciar que a la guerra no le queda mucho tiempo, dado que ya se habría conseguido neutralizar la capacidad nuclear iraní.

La cuarta semana será clave para pulsar la esperanza de los mercados, en que el conflicto un dure más allá de las cuatro o cinco semanas inicialmente previstas. 

Por el momento, los bancos centrales más importantes del mundo, que se han celebrado su reunión de marzo, han coincido en afirmar que el impacto en las distintas economías ahora mismo es una incertidumbre y que según lo haga en la inflación, así responderán con sus políticas monetarias.

La Reserva Federal Americana ha repetido tipos en el 3,75% y los expertos ponen en duda que se produzcan las bajadas de tipos previstas, antes del comienzo del conflicto bélico. Por su parte, el Banco Central Europeo, el de Japón y Reino Unido, han mantenido los tipos de interés sin cambios también, sólo Australia los subió.

Las declaraciones de la presidenta del BCE han confirmado la disponibilidad que tienen de controlar la inflación con subidas de tipos de interés. De hecho al elevado la previsión de inflación para este año hasta el 2,6% desde el 1,9% previsto hasta ahora. En el peor de los escenarios con los que trabaja el BCE la inflación podría irse hasta el 4,4%.

El BCE considera que esta crisis energética no va a ser tan dura la Zona Euro como en 2022, cuando se inició la guerra entre Rusia y Ucrania, porque la independencia energética que se va consiguiendo, amortigua el impacto, aunque claramente es una de las regiones más afectadas por la crisis energética, como claros importadores de petróleo y gas.

Por tanto, nos adentramos en la cuarta semana del conflicto, con la esperanza de que realmente sea la última o que la tensión se vaya reduciendo, algo que los mercados deberían cotizar con alzas importantes, si reaccionan de la misma manera, que en ocasiones similares a la actual. De ahí que los expertos, coincidiendo en que los efectos del conflicto van a depender de su duración, también lo hacen en que se están generando oportunidades, que los gestores están aprovechando para sus fondos y estrategias.