En algunas ocasiones, los activos financieros tienen comportamientos distorsionados por acontecimientos que, provocando euforia o pánico, no distinguen unos de otros. Este no es lo que está sucediendo en estos momentos.

Vayamos por partes. Si analizamos el oro, las subidas que estamos viendo en los últimos días, vienen motivadas por la incertidumbre arancelaria, tras la Sentencia del Tribunal Supremo americano y por la situación entre EEUU e Irán, en la que no se sabe si las negociaciones terminarán en enfrentamiento bélico. Este último asunto, ha hecho que el petróleo haya superado los 72 dólares, por los temores sobre el resultado final.

Por su parte, en las bolsas, el mercado asiático sigue subiendo, impulsado por la fortaleza del dólar y las buenas expectativas económicas. El IBEX 35 en España marca nuevos máximos históricos y las bolsas europeas en general, están en todas las recomendaciones, por la mejora de su situación económica y el control de la inflación.

En EEUU la situación es diferente. El sector tecnológico en general, está sufriendo en sus valoraciones, debido a la preocupación en torno a que la disrupción impulsada por  la inteligencia artificial afecte al sector. De hecho, IBM llegó a perder un 13% en una sólo sesión, después de que Anthropic describiera nuevas capacidades de su modelo Claude, que permite escanear código de sofware en busca de vulnerabilidades y sugerir soluciones.

Nvidia, que dio a conocer un beneficio récord, por encima de lo esperado, de 120.000 millones de dólares el año pasado, vio caer la cotización de sus acciones ante el temor de que en el futuro no pueda cumplir con las exigencias que le pone el mercado, en los próximos trimestres. La valoración de la compañía más grande del mundo, cada vez da más vértigo a los analistas y gestores, que en un proceso de realización de beneficios, están reduciendo posiciones, sin venderla totalmente, para rebalancear sus carteras e incorporar otros activos.

El dólar está manteniendo su nivel entre los 17 y los 19 dólares contra el euro, a pesar del revés que ha recibido la política arancelaria del presidente Trump y de la venta de activos americanos, que buscan instalarse en los mercados emergentes o europeos.

Con esta situación, las carteras que mejor están aprovechando las oportunidades y los cambios de escenario, son las que con la gestión activa, diversificada y flexible, que se mueven de forma rápida y global por el mundo.