Después de dos meses y medio de negociaciones, el presidente americano se ha visto presionado para cerrar un acuerdo, que a todas luces es fruto de las prisas, más que de una buena negociación.

El domingo pasado de forma precipitada se firmó un acuerdo preliminar, que emplazaba a las partes a la firma definitiva el viernes 19 en Suiza. Sin que estuviese en el plan original, el miércoles y en Versalles, tras la cumbre del G7 en Francia, se firmó lo que las partes llaman memorando de entendimiento, que es como una especie de brindis al sol, que puede darse al traste en cualquier momento.

El Gobierno de Trump no ha conseguido convencer a nadie, de que ese acuerdo es una victoria en una guerra que no se sabe muy bien que pretendía, lo que claramente no es lo que recoge ese documento. De hecho, el plan es que sigan 60 días de negociaciones, con un alto al fuego y cerrando los flecos sobre quien gobernará el estrecho de Ormuz, con se concretará el salvavidas económico que se le ha propuesto a Irán y que va a pasar con el programa nuclear iraní.

Desde Irán se afirma que el poder de los ayatolás no sólo no ha mermado, sino que ha aumentado, algo que era prioridad para EEUU cuando comenzó la guerra y que a todas luces ya han renunciado a ello. Por el estrecho de Ormuz ya empiezan a circular barcos, pero falta el acuerdo definitivo que permita la apertura total. También falta saber quien va a financiar los 300.000 millones que se le han prometido a Irán y cual será el levantamiento de sanciones que se le han impuesto.

Lo más delicado de este acuerdo será poder confiar en el compromiso de Irán de que renuncian a su programa nuclear¿Cómo va a poder controlar EEUU que Irán lo va a cumplir?. Lo que es evidente es que Irán se va a llevar mucho de este acuerdo, desde el punto de vista económico, mientras que Irán podrá incumplir su parte cuando le convenga y con ello provocar el inicio de una nueva guerra, o volver a ser una amenaza mundial.

Lo que suceda en los próximos 60 días de negociaciones, determinará si estamos ante el mayor fracaso diplomático de EEUU en décadas, con su archienemigo y el impacto que pueda tener en las elecciones de mediados de mandato.

Por su parte los mercados, como era de esperar, recibieron la firma del acuerdo preliminar con euforia, pero se ha convertido en cautela a medida que se van conociendo los detalles del acuerdo. 

El petróleo brent por debajo de los 80 dólares es un alivio importante para el impacto en la inflación, aunque los expertos consideran que se necesitará en torno a un año para regularizar todo el daño causado por el cierre del estrecho de Ormuz.

La Reserva Federal Americana ha decidido mantener los tipos sin cambios entre del 3,50 y 3,75%, pero no ha cerrado la puerta a subirlos antes de final de año si la inflación no se modera.

Con todo ello, los índices americanos han marcado máximos históricos y la renta fija se ha recuperado en esta semana.